Comunicado Avianza sobre gripe aviar en España
13 de noviembre de 2025.– Avianza, la Asociación Interprofesional Española de Carne Avícola, remite al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación como máxima autoridad en este contexto, siendo el portavoz oficial para el análisis de la situación.
En relación a las solicitudes de medios de comunicación a Avianza, ofrecemos algunos aspectos que consideramos relevantes para la opinión pública.
Avianza es la interprofesional que representa a más del 90% de los productores de carne avícola española, principalmente en granjas cerradas. Se producen cada año 750 millones de pollos para producción de productos cárnicos avícolas (frescos y elaborados), lo que representa 1,7 millones de toneladas al año.
La producción de carne avícola en el exterior apenas representa un 3% del total de la producción en España. Y este sector no está representado en Avianza.
Tampoco el de gallinas ponedoras destinadas a producción de huevo.
Por lo tanto, no podemos ser portavoces de ninguno de los dos sectores anteriores.
Aún así, creemos relevante dar una visión de contexto:
“Desde el sector español de carne avícola abordamos la situación actual de gripe aviar en nuestro país desde la solidaridad y el compromiso con consumidores, granjeros, empresas y administraciones públicas, poniendo todos nuestros esfuerzos a su servicio.
Como en situaciones anteriores, nuestro sector trabaja conjuntamente con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, así como con las autoridades de las respectivas comunidades autónomas y ayuntamientos, junto a los organismos veterinarios y de control, para la implementación de las medidas necesarias para contener la expansión de esta afección.
Por nuestro sistema mayoritario de producción en granjas cerradas con las máximas medidas de bioseguridad y control, nuestro sector está preparado para responder a esta amenaza, y si bien no existe el riesgo cero, las granjas y aves afectadas por sacrificios en el ámbito de carne avícola (pollo broiler principalmente) están siendo reducidas, aunque todo caso detectado supone una triste noticia para las familias de granjeros y las empresas afectadas.
Queremos transmitir un mensaje de tranquilidad en el abastecimiento de carne avícola española a las cadenas de distribución y a los consumidores, como siempre con las máximas cotas de calidad, seguridad alimentaria, bienestar animal y sostenibilidad.
En la avicultura de carne, las exigencias de bioseguridad se han intensificado de forma constante en los últimos años: hemos incorporado protocolos más detallados, controles más frecuentes, sistemas digitalizados para el registro de movimientos, diseños de naves que minimizan el contacto con fauna silvestre y procedimientos de respuesta mucho más ágiles.
Gracias a todo ello, el funcionamiento de la producción avícola española se mantiene con total normalidad.
En definitiva, el sector está preparado, reforzado y plenamente operativo.”
Sobre la Gripe Aviar y el sector cárnico avícola
¿Qué medidas se adoptan de forma preventiva para evitar que una granja pueda ser contagiada?
Las medidas preventivas son de bioseguridad estricta y cubren todos los eslabones de la explotación: control de accesos (vestuarios, desinfección de calzado y ruedas), limitación de entradas y salidas de personal y vehículos, control estricto del suministro de pienso y agua, separación física frente a aves silvestres, uso de ropa y equipos exclusivos para la granja, control de plagas, limpieza y desinfección periódica de instalaciones y registro riguroso de movimientos de animales. Además, se realizan prácticas de vigilancia activa (monitorización de mortalidad y signos clínicos) y comunicación inmediata con los servicios veterinarios oficiales ante cualquier sospecha. Estas medidas están recogidas y actualizadas en las guías y manuales de actuación del MAPA.
Ante cualquier caso de gripe aviar, las autoridades competentes, el MAPA, las asociaciones relacionadas con el sector avícola y las autoridades veterinarias trabajan de manera coordinada para recopilar toda la información y transmitirla a través de los canales establecidos.
¿Cómo han evolucionado estas medidas en los últimos años? ¿En qué medida se ha sido más estricto para tratar de que la enfermedad no se extienda teniendo en cuenta que ha habido focos muy dañinos en otras partes del mundo?
En los últimos años las exigencias de bioseguridad se han intensificado: se han incorporado protocolos más detallados, controles más frecuentes, digitalización del registro de movimientos, exigencias sobre diseño de naves que minimizan el contacto con fauna silvestre, y procedimientos de respuesta más ágiles. La evolución ha sido impulsada por la experiencia de temporadas previas y por las recomendaciones europeas y nacionales: ahora hay mayor insistencia en medidas preventivas tempranas, en la trazabilidad y en el intercambio ágil de información entre administraciones y el sector. En la práctica esto se ha traducido en órdenes de confinamiento temporales, ampliación de zonas de vigilancia y mayor control de la cadena logística cuando la situación epidemiológica empeora en zonas próximas.
¿Qué riesgo hay de que, si la gripe se extiende entre las aves silvestres, puedan ser contagiadas las aves de corral?
El riesgo existe porque las aves silvestres son portadoras naturales del virus. Por eso es tan importante la vigilancia y la prevención en las granjas, de manera que se evite cualquier posible transmisión. Con unas medidas de bioseguridad adecuadas, este riesgo puede mantenerse bajo control.
¿Cómo cambia la prevención en los casos en los que las aves están en entornos al aire libre?
En granjas al aire libre la prevención es más exigente porque el potencial de contacto con aves silvestres es mayor. Se refuerzan las medidas de control y de higiene para reducir al mínimo el contacto con aves silvestres y mantener la salud de los animales de granja.
¿Cuál es el protocolo en el caso de que se detecte simplemente un animal enfermo?
Lo fundamental es la rapidez. Ante cualquier signo de enfermedad, el ganadero debe notificarlo de inmediato al veterinario, que evaluará la situación y tomará las muestras necesarias. La notificación temprana es clave para limitar el alcance. Esto forma parte del manual práctico y de la normativa de declaración obligatoria
En caso de que se confirme un caso, ¿cuál es el protocolo inmediato de actuación respecto a las aves y respecto a los trabajadores?
Si se confirma un caso de IAAP (alta patogenicidad) las autoridades activan un protocolo muy claro que busca contener la enfermedad y proteger tanto a las personas como a la producción. Se aplican medidas estrictas de control sanitario y de bioseguridad, siempre bajo la supervisión de los servicios oficiales. Todas estas medidas están detalladas en los documentos oficiales del MAPA y en los planes de contingencia autonómicos.
¿Reciben formación los granjeros acerca de la gripe aviar? ¿Qué tipo de formación?
Sí. El sector, en colaboración con administraciones y entidades técnicas, ofrece formación sobre bioseguridad, vigilancia de signos clínicos, registro y trazabilidad, manejo de cadáveres y protocolos de actuación ante sospechas. La formación incluye jornadas, guías técnicas, manuales prácticos y acciones formativas dirigidas tanto a técnicos como a personal de las explotaciones. El objetivo es que el primer eslabón (el productor) detecte y actúe con rapidez.
¿Qué pueden aprender las administraciones de las prácticas de las empresas avícolas a la hora de prevenir la gripe aviar en aves silvestres y evitar así la extensión de la enfermedad en zonas sensibles?
La colaboración público-privada es esencial. Las administraciones pueden beneficiarse de la experiencia del sector en gestión de bioseguridad, trazabilidad, respuesta logística y protocolos de contención. Recomendamos reforzar la vigilancia coordinada en áreas de paso migratorio, realizar limpiezas y retirada segura de aves muertas en espacios naturales, y aplicar medidas preventivas concretas en el entorno de núcleos productivos. La acción debe combinar vigilancia científica, control ambiental y protocolos de emergencia que integren tanto a conservacionistas como a productores para minimizar riesgos.

